En la vida existen muchas exigencias cotidianas que las personas enfrentamos, son múltiples áreas o niveles en los que existimos de manera simultánea; en la familia, lo laboral, lo social, la intimidad, entre otros. Pero también dos cosas muy importantes que no siempre consideramos, son nuestra historia, la cual nos acompaña en todo momento y las expectativas de quien quiero ser.
El poder compatibilizar todos estos espacios, con las distintas exigencias de cada uno, genera una gran tensión interna. Un mecanismo muy común para enfrentar esta exigencia es que nos desconectamos, y empezamos a operar de manera automática, sin reflexionar de lo que nos sucede y sin una real consciencia para poder seguir funcionando. La dificultad de esto es que perdemos conexión con nosotros mismos y con nuestros hijos.

¿Por qué la conexión es tan importante? Es importante porque enviamos un mensaje potente a nosotros mismos y a nuestros hijos, que es “sé que estás ahí” “te veo”, “sé que existes”, es decir tengo presencia.
Ese mismo ejercicio que uno hace con los otros, de escucharlos y ponerles atención, es importante que uno lo haga también para sí mismo. El saber cuáles son las necesidades que uno tiene, el conectarse con lo que se está sintiendo en ese momento, puede ser una gran brújula interna que nos indique hacia donde seguir y que cosas realizar.
Te invito a que destines unos minutos de tu día a conectarte con lo que sientes.
Es importante que sepan que esto no es fácil, a veces llevamos mucho tiempo funcionando en “piloto automático” y al conectarnos, nos encontramos con sensaciones y emociones poco placenteras, y es tentador volver a desconectarse.
Lo mismo pasa con los hijos, a veces nos desconectamos de ellos debido a las múltiples exigencias, y cuando queremos volver a generar una conexión, puede ser abrumador, ya que ellos estaban a la espera y ávidos de querer conectar, y puede que sean muy demandantes en un principio, pero tengo la convicción que perseverando e incorporándolo al día a día, generara la calma y la buena relación que ambos necesitan.
¡El generar conexión es una inversión en las relaciones a largo plazo!